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miércoles, 6 de abril de 2011

Tu eres el Cristo

Soy Jeshua. Fui el representante y pionero de una nueva energía en la Tierra, denominada energía crística. Por ello se me llamó y sigue conociendo desde entonces como el Cristo.
La energía crística es un tipo de energía o consciencia que reconoce la unidad concerniente a todo y todos. Es la energía de la conexión, que trae de nuevo la Unidad a la Tierra. Mi meta fue y sigue siendo el recuperar el sentido de pertenencia entre todas las criaturas que habitan la Tierra. Y la clave para esto está en el corazón. El corazón conecta. El corazón es un lugar en donde uno poder regresar a casa. Sentirse 'en casa' tiene que ver con estar conectado, conectado con tu ser más profundo. Y tu ser más profundo siempre está conectado con la totalidad.

Lo que la totalidad es, no puede ser descrito con palabras. Puedes utilizar términos como universo o cosmos, pero la totalidad, en verdad no es ni una cosa ni una entidad. La totalidad es la impronunciable fuente del ser, en tal que infinito campo de probabilidades. Cada vida individual tiene su propio y específico lugar dentro de la totalidad. Todos vosotros sois parte de una inmensa e infinita completitud que es eterna y al mismo tiempo dinámica y variable. La vida se mueve constantemente en una danza sin fin donde bailan la manifestación y la abstinencia, nacimiento y muerte, creación y abandono. Como ser humano, hay un centro divino e indestructible dentro de ti, cuya existencia es independiente de cualquier forma.

Imagínate, en tu habitual cuerpo físico, conectado con la incomprensiblemente vasta completitud. Imposible razonar, desde el intelecto, cómo y por qué eres parte de esta totalidad y qué lugar te pertenece. No obstante puedes sentirlo con tu corazón. Estás integrado en la totalidad, conectado con el latido esencial del corazón cósmico, algo para lo que no tienes que hacer nada. Es un hecho. Es una parte inseparable de lo que tú verdaderamente eres.

Ostentas un lugar y un papel únicos dentro de la totalidad. Hallar tu lugar y permitir que tu luz brille te hace sentir profundamente realizado, feliz y alegre. Ese es el modo en que tu papel único activa tu máximo potencial del que puedes disponer y ofrecer.

Muchos de vosotros deseáis estar alineados con la fuente de luz que sois en el más profundo de los niveles, para dar y brillar en este mundo. Siente la fuente desde adentro hacia afuera, puesto que fluye en todas tus células. Conecta todo contigo, aunque no puedas verlo. Por favor, siéntelo…siente el flujo vital que te transporta. La vida sabe cuál es el lugar al que perteneces y cuál es tu papel en ella. Siente el anhelo de manifestar los más elevado que hay en ti, el ángel de luz que verdaderamente eres, independiente de cualquier tiempo o espacio. Estás aquí temporalmente, en este cuerpo físico, de modo que puedas traer y sembrar la luz que eres en este sagrado lugar que es el amado planeta Tierra, un lugar que amas. Siéntelo, sin juicios. Aparca las dudas. Siente cómo estás conectado al corazón de la Tierra muy profundamente.

Libera y suelta tus pensamientos, esos esquemas mentales heredados que nunca han sido tuyos, acerca de cuan difícil es vivir en la Tierra, de lo duro que es tener que hacer frente al aspecto oscuro de la sociedad humana. Suelta esa creencia. Únicamente conecta con la misma Tierra, con la esencia de este planeta, un ser vivo y palpitante que te aloja generosamente sin pedirte nada a cambio. Piensa en las extensiones forestales de la Tierra, los océanos y el extenso cielo. Conecta con la abundancia de vida animal, árboles, plantas y flores. Conecta con la Tierra…y siente como ella, a su vez, está armónicamente integrada en la totalidad del infinito cosmos, dentro del que ella determina su propio sendero.

Hay un lugar para ti, aquí y ahora, en la Tierra. Cree en ti. Percátate de que estás conectado con la totalidad, el todo, y con que hay un camino que te conduce a manifestar tu más elevado ser, aquél que no necesita justificarse ni lograr metas.

¿Cómo encontrar este camino? Y ¿Cómo saber si estás desarrollando y manifestando tu ser interno/elevado? Mencionaré, a continuación, tres aspectos por los que reconocerás si estás dando lo más elevado en ti.


Lo más elevado que puedes dar es único e intransferible.

Ese es el primer aspecto a tener en cuenta. Tu contribución es una combinación única e irrepetible de características y cualidades, provistas de su propia vibración y aroma. Esencialmente, estás dando de ti mismo, de una fuente inagotable. Lo más elevado que puedes dar, eres tu!
Lo que te carateriza no es lo que has aprendido de otros, ya sean habilidades o conocimiento. Lo más elevado que puedes dar no te llega de ninguna fuente externa que puedas recabar. No es algo que tengas que conseguir. Tú eres el enlace y la fuente irremplazable al mismo tiempo.

Por supuesto que has incorporado conocimiento e información de otros, de libros y a través de la educación. Por supuesto que estás formado por tu cultura y el entorno en el que creciste. Sin embargo, te has forjado y has integrado todas esas influencias en tu naturaleza de un modo muy personal. En eso no ha influido nadie. Es imposible. Nadie controla tu aspecto más elevado hasta el punto de convertirte en un producto de otra inteligencia. Y debido a todo aquello por lo que has pasado en esta vida –y en anteriores– posees un carisma único e inconfundible. Haces brillar tu luz en la vida de un modo particular, a tu manera. La gente se siente atraída por esta luz peculiar. La luz que brilla desde el lugar que ocupas ahora en la vida. La luz que te hace brillar.

Tu luz es una mezcla de cualidades terrenales y celestiales. En esta vida eres hombre o mujer, con una raza, educación y entorno familiar propios. Estás instruido y moldeado por la visión y la perspectiva del mundo que la sociedad/comunidad en la que has crecido ha ostentado, una sociedad con la que inevitablemente convives. Y así es como debía ser, pues dicha información te ha permitido incorporar un íntimo conocimiento acerca de la vida humana. A través de tu propio sendero exploratorio, entre luces y sombras, has caminado una ruta única y personal. Por ello es que lo que tienes que dar a los demás no es sino también una mezcla de cualidades que provienen de tu incomparable unicidad.

Mantén siempre tu individualidad (independencia) en el área de la creatividad y del trabajo. Ya seas un panadero, un profesor, un artista o un terapeuta espiritual, dar lo más elevado de uno consiste en expresar la propia individualidad y compartirla con el resto del mundo. El mundo no está completo sin ti. El universo precisa tu personal contribución, no que copies o reproduzcas la contribución de cualquier otra persona. El cosmos quiere animarte a que liberes tu intransferible e insustituible flujo de energía. En eso consiste, por lo tanto, encarnar tu ser más elevado: ser tú mismo y expresar tu inconfundible individualidad.

Dar lo más elevado de ti es recibir lo más elevado para ti.

El segundo aspecto reside en que dar lo más elevado de ti siempre implica que recibes lo más elevado para ti. Estas dos corrientes de dirección por las que fluye la energía que te anima están inextricablemente atadas las una a la otra.

Cuando permites que tu luz personal brille, abriendo tu corazón y dando desde tu corazón, experimentas una profunda satisfacción y realización. Te estás permitiendo ser tú mismo completamente, haciendo brillar tu luz sin reservas. Sientes que hacerlo es correcto, natural y sincero. Cuando te das a otros abierta y libremente, recibes algo muy especial al mismo tiempo. El mayor presente que recibes es regresar a casa. En el momento en que eres tú mismo, quedas naturalmente unido a la totalidad más grande, con Dios. Estás en casa contigo y con el universo al mismo tiempo. No hay juicios emitidos a ti o a otros. No más juicios que separan. Eres el Todo.

Atreverte a ser fiel a ti mismo y expresar tu ser más elevado en el mundo exterior, conlleva que atraes cosas y circunstancias buenas a tu vida. Los objetos materiales necesarios y las relaciones correctas con las personas adecuadas aparecerán automáticamente. El universo te apoyará y nutrirá. Te servirá las circunstancias correctas en las que puedas manifestar la energía de tu alma. Así, la corriente de dar es correspondida por la corriente/fluyo de recibir, que te hace sentir realizado y te enriquece en todas las áreas de la vida. En el nivel más profundo, tú mismo te has dado todo eso debido a que has tenido el coraje de permitir que brille tu propia luz. La vida entonces te dirá 'sí' de todo corazón si dices sí a la vida sin reservas.

Toda la creación, dentro de la que todos tenemos un papel que jugar, es como un gigantesco puzzle/rompecabezas y cada uno de nosotros representamos una de esas piezas. El puzzle no está completo sin ti. En el momento preciso en que la pieza del puzzle que eres, es colocado en el lugar correcto estás contribuyendo con algo que nadie más es capaz de hacer. En ese instante, recibes también algo muy preciado: vuelves a casa. Sientes que estás en armonía con el todo, que la vida te está apoyando y sientes sin dudar la seguridad que anhelas. Sabes que tu contribución es esencial y te sientes recibido por el todo con alegría y aprecio. Dar lo más elevado de ti es decirte sí a ti mismo (aceptarte) de un modo muy profundo y permitirte recibir todo lo que necesitas para florecer y brillar.

Dar lo más elevado de ti realmente significa que no estás separado ya más de la totalidad. En ese momento tomas conciencia de que no eres un ego, un individuo separado, sino la totalidad misma. El dilema sobre cómo equilibrar las dos corrientes (dar y recibir), de hecho queda disuelto en ese estado de consciencia. Las circunstancias cuidan automáticamente del equilibrio. Sucede naturalmente. No hay preocupación. Cuando te expresas con la mayor de las sinceridades, sin necesidad de mentir ni mentirte para protegerte, y permites que tu luz brille, eres emisor de luz y la recibes al mismo tiempo. En esto consiste ser Uno con Todo. Lo que todos anheláis.

Ahora bien, podrías estar preguntándote: ¿Cómo logro esto? ¿Cómo puedo estar alineado con mi ser más elevado, mi regalo inconfundible, mi verdadera luz?…Esto me lleva al tercer aspecto que deseo mencionarte.


Das lo más elevado de ti si eres capaz de conectar con lo más bajo de ti

Das lo más elevado de ti si estás abierto y expresas la voluntad (estás receptivo) a conectar con lo más bajo de ti. Con lo más bajo quiero decir el miedo, la duda y la depresión. En resumen, la oscuridad que habita en tu alma como resultado de experiencias dolorosas no resueltas de tu pasado.

Tu ser más elevado, el ángel en ti, brillará en el momento en que des la bienvenida a la parte más oscura de ti. Cuando invitas a lo más bajo de ti que vive en el oscuro y olvidado sótano de tu inconsciencia (mente subconsciente) a que acceda a la luminosa habitación de tu conciencia (mente consciente), estás permitiendo que tu luz brille sin juicio. No hay entonces necesidad de mentir acerca de esas partes de tu alma que se han sentido incomprensiblemente rechazadas y apartadas, en algún momento de tu vida. Esa es la parte de ti que se ha vuelto enfadada, triste, amargada y solitaria debido a experiencias dolorosas. Por favor, ten compasión de esta parte tuya que habita en la oscuridad de tu inconsciencia. La que aflora cuando menos lo deseas, sin muchas veces ser capaz de contenerla, buscando soluciones y comprensión, y te laleja a menudo aún más de la anhelada luz.

En la oscuridad, desarrollas mecanismos de supervivencia, necesarios para la supervivencia en el entorno de la pluralidad de egos que conforma la experiencia humana, que implícitamente te impiden sentir lo que realmente sucede en tu interior: el miedo, la desesperación, depresión y soledad. En la oscuridad les das la espalda a esas emociones: Te dijeron (y quizá te sigan diciendo):

–" aléjate de las emociones negativas. Abraza las euforizantes. Sé positivo. Haz lo mejor que puedas. Ya hay suficientes deprimidos en el mundo como para que tu te añadas a la lista. Después de todo nadie ha salido del pozo…"

De hecho, el entorno en que has crecido te ha enseñado a hacer eso. No tuviste elección entonces. Este tipo de avisos e invocaciones alimentan tu temor a tu oscuridad interna y te alienan de tus sentimientos más profundos incitándote a rechazarlos.

Todos tenéis un profundo anhelo de conectar con la luz, con la inherente libertad de rendirte a quien realmente eres. Ahora que eres consciente debes hacer frente a la responsabilidad de liberarte de esas ataduras. Date cuenta de que haces ignición del caudal interno más grande de luz, si aceptas alcanzar y abrazar tus partes más oscuras y mancilladas. Las que has tenido que esconder para poder sobrevivir. Date cuenta de que sobrevivir no es vida. Sacar de ese oscuro armario las mentiras y las frustraciones es el camino para convertirte en el faro que anhelas ser.

Te invito a que lo hagas ahora, en este preciso instante. Observa tu estado emocional actual. ¿hay alguna emoción o pensamiento negativo emergente en tu interior, que esté pidiendo atención o clamando ser comprendida? Antes que nada, date cuenta que ese pensamiento y/o emoción oscura y reprimida es una parte innegable e inherente de la condición humana. No eres un ser humano sin ese lado oscuro. Ahora imagina que ese área oscura de tu interior es un niño abandonado y descuidado. Quizá lo/la encuentres escondido en una esquina. ¿Es un niño o una niña?

Echa un vistazo y mira si puedes localizarlo/a, si puedes tomar contacto con el niño/a. Empieza por tener contacto visual…luego extiende tu mano cuidadosamente. Mírale a los ojos con ternura y toma consciencia del esfuerzo que ha hecho por sobrevivir…
Este niño está lleno de alegría y pasión por la vida. Sin embargo ha tenido que soportar tanto, que el poder y la fuerza de su alegría y su pasión se han distorsionado. La energía original del niño/a ha quedado atrapada tras todo tipo de máscaras y mecanismos de supervivencia, en virtud de los cuales su fuerza vital se volvió contra si mismo/a. Pero ahora el niño tiene permiso (el que tu le das) para ser quien verdaderamente es. Extiende, por favor tu mano y permite que tu luz brille. Da la bienvenida al niño/a con tus ojos.

Deja que el niño se te acerque, a su propio ritmo. Ten paciencia, cógele de la mano y abrázalo luego, corazón con corazón. Lo que el niño necesita para relajarse y recuperarse es ser visto y cuidado por ti. Obsérvate luego brillando con calor, amor y comprensión, mientras tomas contacto con este desvalido y agonizante niño/a.
Invitar a tu parte más oscura, dándole la bienvenida y trayéndola a tu casa, saca a relucir tu ser luminoso. Ahora comprendes cómo se siente el niño. Y esta comprensión es sanadora. El niño en la oscuridad representa la parte tuya que ha estado cargando con todo el dolor, sin ser, además, capaz de comprenderlo. El dolor de tu neurótica deriva por mantenerlo oculto de tu vista, tratando de proyectar una imagen falsa de ti mismo, en la quimera de hallar redención/comprensión en el loco y desaforado mundo externo (pareja, trabajo, estudios, amistades…) que has querido hacer encajar con calzador en el escenario de tus expectativas. ¿Te sentiste abandonado/a por unos progenitores ausentes, poco comunicativos, o autoritarios? ¿o acaso eran asfixiantemente protectores? En cualquier caso ¿unos desequilibrados a su pesar?
Al abrazar a este niño/a dolorido con comprensión y compasión, permites que tu luz ilumine las áreas que fueron víctima y fuente de pensamientos y emociones negativas (odio, miedo, rencor…). Desde el preciso instante en que abrazas al niño interno y aceptas su agonía, te estás convirtiendo en un ángel humano. Proyectas luz en la oscuridad. Y ya sabes que don de hay luz intencionadamente, no puede haber oscuridad. Y esto es lo que la Humanidad necesita, globalmente, ahora mismo.


La Humanidad no precisa de santos o gurús que impartan lecciones desde un púlpito o pedestal, sino gente de carne y hueso que haya experimentado la oscuridad y la luminosidad por si mismos, capaces ahora de abrazarlas sin juzgarse. Te conviertes en un ángel humano en el momento que te atreves a hacer frente y aceptar tu propia oscuridad. Eso conferirá, por paradójico que te suene ahora, pureza y poder a tu luz. Atraerás a almas afines. La vida te apoyará. Serás atraído a oportunidades y lugares donde podrás revelar la síntesis de tus opuestos, tu ser más elevado, de un modo fácil y natural. No necesitas pretender ser alguien más. Es tu única y personal vibración y energía lo que inspira alegría a quien esté en tu presencia. Por tus actos te conocerán. Tú representas el amor de Dios de forma sincera y modo genuino, porque aceptas y estás capacitado para enfrentar y abrazar tu propia oscuridad con comprensión. La gente se abre y se muestra tierna e inspirada en tu presencia, del modo en que los escuchas y comprende instantáneamente que tu ejemplo es el faro que les guía. Sea lo que sea aquello que hagas al expresar y manifestar tu ser más elevado en la Tierra, invitará a la gente a brillar por si mismos y creer y confiar en su personal poder y talentos. Dar lo más elevado de ti contagia coraje y valentía a otros para hacer lo mismo.


Jeshua, canalizado por Pamela Kribbe
Traducción, Sandra Gusella

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